Y llegó el día, hoy es el último día de Jota González en el Club que, tras despedirse de la afición el pasado sábado en el Palacio de Los Deportes de La Rioja, hoy lo hará de forma oficial, finalizada la temporada, en rueda de prensa en el Hotel Gran Vía.

Hace ya once años que Jota González llegó a Logroño, a un Club nuevo en la categoría, en una plaza que prometía mucho pero que indudablemente era una apuesta arriesgada. Abandonó todo en Valladolid, su casa, su trabajo, su negocio y sus equipos de base en el extinto BM Valladolid, como se dice ahora: dejó su zona de confort, y se fue a un Club y a una ciudad, Logroño, donde solo conocía a una persona y que para más inri era también un recién llegado.

Muchas cosas buenas podríamos contar sobre la forma de ser de Jota González, sobre lo que nos ha aportado durante todos estos años, pero hay una que se produjo antes de su llegada a Logroño y que le define como persona. En la primera temporada en la Liga Loterías Asobal, la 2006/07, nos jugábamos en la última jornada el ser o no ser en la categoría un año más y todo pasaba por vencer en casa al BM Altea y que el Frainkin BM Granollers le ganase al BM Cantabria en Granollers. Nuestro partido, por suerte, se resolvió rápidamente y pronto se vio que la victoria sería nuestra pero las noticias que llegaban de la localidad vallesana no eran positivas. Siguiendo el partido por Sportmanía (actual Movistar +) y por vía telefónica ya decía el pucelano que no pasaba nada, que tranquilos, que de todas formas vendría a Logroño y si había que empezar en División de Honor B pues que se empezaba en esa categoría. Por suerte cambiaron las tornas en el partido de Granollers y finalmente los catalanes vencieron confirmando que seríamos una temporada más equipo de la Liga Loterías Asobal. Pero todavía faltaban más malas noticias, semanas después perdimos al patrocinador principal por lo que Jota González se incorporaba finalmente como entrenador a un Club que salvó la categoría en la última jornada y que, además, había perdido a su principal patrocinador. Bonito panorama pensaría aunque nunca reprochó nada.

Pero el Club también arriesgaba mucho con su incorporación. En un época diferente, de grandes entrenadores, algunos de ellos como mucho ”nombre”, y con varios de ellos ofreciéndose, la directiva que entonces presidía Segundo J. Viguera apostó por un desconocido que traía un gran curriculum en las categorías base pero que era incierto si sería capaz de mostrar el mismo rendimiento en la categoría profesional. Bonita decisión para un Club recién llegado al profesionalismo pensaría entonces la directiva.

Y a partir de ahí todos sabemos el resultado, duro inicio, injusto en algunos momentos, pero éxito total.

Se va uno de los padres del éxito del balonmano en Logroño y en La Rioja. Suerte en tu nueva andadura.

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